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Buscaría narco en México protección en las guerrillas

Ciudad de México.- , tal y como se hizo en Colombia, aunque en escenarios diferentes, por lo que de mantener las autoridades su indiferencia hacia los grupos subversivos, el narcoterrorismo o la narcoguerrilla, pueden provocar un daño mayor e irreversible.
 
 Una primera muestra son los recientes atentados a las instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex).
 
 ”La información no ha sido suficiente, pero eso no quiere decir que no se dé esa posibilidad”, sostiene Luis Astorga, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
 
 Explica que aun cuando no se confirme oficialmente en México el vínculo estrecho entre tráfico de drogas y guerrilla, “hasta este momento no hay información disponible, mexicana o estadunidense, que demuestre lo contrario”.
 
 En su opinión, el peligro está en el abandono ideológico de muchos movimientos de la izquierda tradicional en el mundo, sobre todo en países como México donde existe la posibilidad de financiarse con el dinero de la droga.
 
 ”Algunos más y otros más abiertos, pero nadie nos dice que la pérdida de esa brújula ideológica de la gran parte de los movimientos de la izquierda tradicional no los lleve a financiarse para mantener sus campañas políticas y de terrorismo con el dinero de la droga”, advierte.
 
 ”El ejemplo claro es Colombia: cuando las grandes estructuras de Pablo Escobar y los Rodríguez Orhejuela fueron desarticuladas y sus sicarios desperdigados, muchos de ellos quedaron sin capacidad de fuego y subcontrataron a paramilitares. Esa es una posibilidad, no hay que descartarla a priori.
 
 ”Por ello, mientras más rápido se hagan los cambios en México, esas posibilidades irán disminuyendo”, agrega.
 
 Esta situación se reconoce en la Procuraduría General de la República (PGR) y en la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal, con lo cual argumentan la instalación del llamado “Comité contra el Terrorismo”, que encabeza el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN).
 
 Al respecto, José Antonio Ortega Sánchez, especialista en seguridad, afirma que “la peor manera de perder una guerra es cuando nos las imponen y nos negamos a aceptar la realidad”.
 
 Ello, a pesar que en México se vive un escenario diferente a lo que sucedió en Colombia en los años ochenta y noventa, con la fusión de la guerrilla y el narcotráfico.
 
 En su calidad de presidente del organismo no gubernamental Seguridad, Justicia y Paz, lamentó que el Gobierno mexicano, en lugar de atacar el problema interno de narcoterrorismo, guerrilla y de grupos subversivos en su magnitud real y en términos de seguridad nacional, lo minimiza ante la opinión pública, al tiempo que refuerza sus acciones militares.
 
 Incluso, el embajador de Colombia en México, Luis Camilo Osorio, destacó el hecho, como lo ha planteado el presidente Felipe Calderón Hinojosa, de utilizar todas las herramientas legales, jurídicas y armadas si es necesario, pero tomando en cuenta la geografía, identidad y circunstancias nacionales, que nada tienen que ver con lo que sucedió en su país.
 
 En su participación en el foro Seguridad a la Inversión: Propuestas y Proyectos, resaltó la más grande diferencia entre México y Colombia en cuestión de seguridad y el porqué no es correcto aplicar el concepto de “colombianización”.
 
 Lo anterior, por el simple hecho de que México no tiene como problema la existencia de movimientos guerrilleros como en Colombia, “que se unieron a los grupos criminales del narcotráfico”.
 
 Durante una entrevista con El Sol de México, calificó de acertada la idea del presidente Felipe Calderón de aplicar a través del Gobierno federal algunos pasos del Plan Colombia, actualmente configurado como la Iniciativa Mérida, no así el concepto general del combate al narcotráfico con respaldo de Estados Unidos.
 
 México, reconoció, “siempre ha solucionado sus problemas buscando soluciones originales”.
 
 No obstante, en opinión del general en retiro Francisco Gallardo Rodríguez, la creación de los grupos antiterroristas, como el Cuerpo Especial de Fuerzas de Apoyo Federal del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), “no es más que la justificación al fracaso de las acciones y operativos que se han emprendido a lo largo y ancho del territorio nacional”.
 
 Lo alarmante, advierte el general, es que al oficializarse la creación de este tipo de grupos por parte de la Fuerzas Armadas y el Ejército, “prácticamente se les dio licencia para ejecutar operaciones militares contra la población civil”, cuando abiertamente han descalificado la existencia de los grupos guerrilleros o subversivos.
 
 El Ejército Popular Revolucionario (EPR) en uno de sus comunicados recriminó al Gobierno de México el poner en duda su existencia, cuando en reiteradas ocasiones asumió la autoría de las explosiones a las instalaciones de Pemex en Guanajuato y Querétaro.
 
 ”No se debe dudar que estamos en muchas partes -anticiparon a finales de junio que se preparaba una nueva escalada represiva en Oaxaca contra el magisterio-, no se puede dudar ni por un instante de que fuimos nosotros quienes llevamos a cabo las acciones de hostigamiento en Guanajuato y Querétaro; lo saben nuestros compañeros, lo sabe el pueblo y lo quiere desconocer la oligarquía.
 
 ”Fuimos nosotros, el EPR, y los causales que le dieron sustento siguen ahí, sólo una mente perversa y cruel puede sostener que la detención-desaparición de nuestros compañeros es un invento para tener impacto mediático”, señaló el grupo armado.
 
 Más que grupos terroristas en México, la Sedena y el Cisen, incluida la PGR, reconocen la existencia de grupos subversivos.
 
 Al EPR, aun cuando minimizan su existencia, lo señalan como el grupo subversivo que está detrás de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), además de otros movimientos sociales que han estallado con extrema violencia en el país.
 
 Incluso, el Grupo Antiterrorismo del Cisen advirtió que en Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Hidalgo, Estado de México, Morelos, Michoacán, Tamaulipas, Veracruz, Guanajuato y Querétaro el EPR tiene apoyo de otros grupos armados.
 
 Entre éstos tienen identificados al Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP), Brigada de Ajusticiamiento 2 de Diciembre, Brigada Popular de Liberación, Colectivo Revolucionario Francisco Javier Mina, Comando Campesino Insurgente, Comando Jaramillista, Comando Magonista de Liberación, Comando Popular Clandestino y Comando Popular Revolucionario “La Patria es Primero”.
 
 Así como al Comando Revolucionario del Trabajo México Bárbaro, Comité Clandestino Revolucionario de los Pobres-Comando Justiciero 28 de Junio, Comité de Resistencia Popular “Viva Villa”, Coordinadora Guerrillera Nacional José María Morelos, Movimiento Revolucionario Lucio Cabañas Barrientos y Organización Revolucionaria Armada del Pueblo de Oaxaca, entre otros.

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