Ataques guerrilla golpean corazón de economía mexicana

Cuando rebeldes de un grupo guerrillero sabotearon conductos de gas natural la semana pasada en México, la única planta en el mundo que fabrica el New Beetle de Volkswagen sintió el impacto al grado de tener que suspender sus operaciones por siete días.Los ataques del 10 de septiembre del Ejército Popular Revolucionario (EPR) golpearon tan fuerte, que incluso tendrán un efecto negativo en las cifras del crucial sector industrial de este mes.

Esto es más que malas noticias para una economía ya afectada por la desaceleración en Estados Unidos. El Gobierno del presidente Felipe Calderón está preocupado por la capacidad de un pequeño grupo guerrillero para pegar en el corazón de la economía del importante socio comercial de Estados Unidos.

Los atentados cortaron el suministro de energía a decenas de grandes empresas exportadoras, lo que derivó en una reducción drástica de las horas de producción.

En la planta de la automotriz alemana Volkswagen, en el central estado de Puebla, los trabajadores acarreaban grandes contenedores de acero fundido hacia los moldes de los motores, cuando las bombas dañaron seis gasoductos en el centro y este de México.

Los conductos transportaban un tercio de la producción total de gas natural de México.

“Nos dimos cuenta que la presión de gas bajaba rápido y luego luego tuvimos que ir parando los hornos,” dijo Coheto Ladino, un auxiliar que opera varios hornos gigantes alimentados con gas natural en la planta.

En apenas unas horas, toda la empresa instalada en 300 hectáreas y que envía dos terceras partes de su producción a Estados Unidos y Europa, se paralizó. La producción se reanudó hasta el domingo pasado.

“Entre todos, a nivel de los managers (gerentes), hay nerviosismo para alcanzar sus metas de producción,” dijo Carlos Varela, ingeniero de la empresa.

Las empresas manufactureras en gran parte del país resintieron los efectos de los ataques, el segundo en dos meses.

La producción se detuvo o aminoró su ritmo en cerca de 2,000 empresas que fabrican desde instrumentos quirúrgicos hasta cemento, según el grupo industrial Canacintra.

El Gobierno dijo que los ataques tendrán un impacto en el crucial sector industrial mexicano, que aporta alrededor de una cuarta parte del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

“Claramente sí, va a aparecer en los números,” dijo Miguel Messmacher, economista en jefe de la Secretaría de Hacienda. “Obviamente hay una cierta preocupación,” agregó.

MAYOR ESCALA

Messmacher dijo que el Gobierno aún no ha estimado todavía la magnitud del daño de las explosiones en la producción fabril, pero el presidente de la Canacintra, Miguel Marón, estimó que los ataques habrían tenido un costo cercano de 1,600 millones de dólares.

El monopolio estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), uno de los principales abastecedores de crudo a Estados Unidos, dijo que el atentado le costará cientos de millones de dólares, pero sus exportaciones petroleras no se vieron afectadas.

Más del 80 por ciento de las exportaciones totales de México, incluidos el New Beetle y el PT Cruiser de Chrysler, van hacia Estados Unidos.

México ha desplegado a militares y policías federales para proteger los gasoductos, pero Calderón dijo que es casi imposible garantizar por completo la seguridad de la extensa red.

John Bailey, un experto en materia de seguridad de la Universidad Georgetown en Washington, dijo que Calderón necesita ordenar al Ejército y a los servicios de inteligencia rastrear a los dirigentes guerrilleros, para evitar más ataques.

“Si el Gobierno de Calderón afronta esta tarea de alta prioridad, pueden rastrear a elementos de este grupo muy rápido,” dijo.

El EPR salió a la luz pública en 1996, disparando al aire armas automáticas durante una manifestación política en el empobrecido estado de Guerrero.

En meses, el grupo -que reclama reformas a la tenencia de la tierra y busca un Estado socialista- lanzó una serie de emboscadas letales a la policía rural e instalaciones castrenses en varios estados, que dejaron un saldo de decenas de muertos.

La nueva estrategia del EPR de atacar conductos de combustible comenzó con atentados en julio, que incluso redujo el suministro de gas natural a varios negocios, pero los de este mes han sido los de mayor escala.

Algunos expertos aseguran que el impacto de los ataques recientes sugieren que el EPR, de unos 1,000 miembros, ahora está mejor organizado que en el pasado.

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